Entorno y diseño: Responsabilidad del diseño en nuestro hábitat

Environment and design: Responsibility for design in our habitat

Garrido, S.

UMA - Universidad de Málaga

Retirado de: http://convergencias.esart.ipcb.pt

RESUMEN: En la extensa producción destinada a la mirada, nos enfrentamos con una consecuencia: la alta densidad de realidad visual que se nos acumula, frente a unas posibilidades de percepción que no aumentan en la misma proporción. A partir de un determinado nivel de información nuestro sistema perceptivo agota las posibilidades de procesar los datos recibidos, produciendo una especie de estrés visual originado por el desorden y el caos en que se convierte nuestro entorno.

PALABRAS-CLAVE: Entorno; Diseño; Hábitat

ABSTRACT: In the extensive production destined to the gaze, we are confronted with a consequence: the high density of visual reality that accumulates us, in front of possibilities of perception that do not increase in the same proportion. From a certain level of information our perceptual system exhausts the possibilities of processing the data received, producing a kind of visual stress caused by the disorder and the chaos in which our environment becomes.

KEYWORDS: Environment; Design; Habitat

En la extensa producción destinada a la mirada, nos enfrentamos con una consecuencia: la alta densidad de realidad visual que se nos acumula, respecto a unas posibilidades de percepción que no aumentan en la misma proporción. A partir de un determinado nivel de información nuestro sistema perceptivo agota las posibilidades de procesar los datos recibidos, produciendo una especie de estrés visual originado por el desorden y el caos en que se convierte nuestro entorno [1].

 

Fig.1 – Ciudad de Palenque en el centro de la selva de Chiapas  (México).

 

Fig.2 – Entrada al Museo de Almería. Diseño Boris Micka (Sevilla).


 

 

El diseño está presente en una considerable proporción de los efectos que nos marcan en la vida cotidiana. Ello determina que la conciencia del diseñador resulte fundamental para contribuir a la calidad de vida que supone la grata relación y convivencia con nuestro entorno. Sin embargo, a esa necesidad de respeto por lo que nos rodea, a que nuestro proyecto —visual o físico— debe adscribirse para evitar el rechazo estético, se une la necesidad de identificar claramente nuestro referente entre la acumulación de propuestas. Este último es el problema de la identidad corporativa actual, también en su faceta visual, y que evidentemente no puede resolverse por la fuerza, con estridencias o indiscriminados impactos visuales. Precisamente entre esta densidad de estímulos visuales en que vivimos llegan a destacar, positivamente, propuestas serenas y cargadas de fuerza expresiva, desde la máxima sencillez y esquematización, lograda mediante una economía de recursos extremada y que prevé un espacio de protección mucho mayor del símbolo formulado. El resultado tiene un efecto de satisfacción y plenitud que acoge felizmente nuestra mirada y nuestra relación con el objeto o espacio creado, al mismo tiempo, para comunicar y seducir con su atractiva y limpia sencillez. Puede ser este factor el que viene generando en los últimos años una tendencia internacional que Raquel Pelta, en su interesante libro Diseñar hoy [2]  ha dado en llamar ‘la nueva simplicidad’ y cuyo conocimiento nos ha ampliado aquí, aunque podría ser consecuencia también de una pretendida funcionalidad visual, en la que lo sencillo nos llama la atención porque destaca del resto. Seguramente debemos considerar ambos caminos, para un efecto que indudablemente ofrecerá interesantes soluciones a la mirada.

 

Fig. 3 – Valla publicitaria del toro de Osborne, entres señales de tráfico en la autovía de Andalucía.


Fig.4 – Certificado para el I Taller de Diseño. Diseño Fernando Medina (Fontanebleau, Francia).


Para la publicación [3] que tenía el reto de abrir una línea de investigación sobre este aspecto, además de una serie de profesionales y prestigiosos teóricos en cada ámbito de la producción visual, se encargó a la propia Raquel Pelta [4] recoger la historia de esta tendencia que la Bauhaus definiría,con el postulado de Mies van der Rohe, ‘menos es más’. Sin embargo, leemos en su texto que tan inapropiado puede ser el exceso como el escaso contenido visual si se trabaja superficialmente olvidando el espíritu y las necesidades del proyecto. Sobre esa ‘nueva simplicidad’ se recogen, por tanto, las ideas principales que se han venido produciendo.
En 1996, Liz Farrelly dice, sobre la nueva tendencia que ya era evidente, que con ella:

«no se estaba volviendo al minimalismo
sino que se estaba produciendo un rechazo al ‘sobrediseño’
que había dominado las comunicaciones gráficas
durante casi una década.
El diseño gráfico volvía a sus antiguos cauces»  
       

Liz Farrelly · 1996
Aunque alguno llega a tachar esta nueva simplicidad como síntoma de conservadurismo y vuelta a formas pasadas, Nicholas Negroponte en el prólogo del libro Maeda & Media, la considera un compromiso social del diseñador y dice:
«el diseño está emergiendo
como una herramienta cotidiana para la comunicación.
Después de un período de cacofonía gráfica
hemos entrado en un periodo mucho más sutil (...)
Es preciso hacer que las cosas sean fáciles de entender,
ahora más que nunca»

Nicholas Negroponte · 2000
Por su parte, un miembro del estudio británico GTF, cuando se le pregunta por su actitud ante la simplicidad, responde:
 
«Creo que se trata de no complicar las cosas
y de tener confianza
para presentar una idea en la que todo se entienda”
Paul Neale/Estudio GTF · 2001
Poco después, el estudio australiano Nova escribe esto otro:
«llevamos unas vidas agitadas y pensamos:
la vida no tiene por qué ser así de dura,
simplifiquémoslo todo» 
           
Estudio Nova · 2002

Entre esta sociedad de los mayores contrastes posibles, en que nos encontramos en plena era de las transformaciones que sin duda deparará este siglo XXI y en consonancia con la acumulación de estéticas y recursos que ha venido prodigando el movimiento postmodernista, se oficializan al mismo tiempo tendencias que propugnan la máxima confusión y densidad visual. Es testigo de este hecho la propia publicación del libro Maximalism, de Charlotte Rivers [5]. El propio carácter vertiginoso de nuestro mundo actual hace coincidir en el tiempo ambos polos de un movimiento cíclico que gira a una velocidad en que todo se mueve tan rápido que se confunden en un mismo tiempo, dos espacios opuestamente ubicados: “The return to maximalism in design is part of an historical cycle; one that maps the struggle between minimalism and maximalism that was evident at the beginning of the twentieth century. It was Austrian architect Adolf Loos who argued against decoration by ponting to the economic and historical reasons for its development. Loos looked on contemporary decoration as massproduced trash, famously equating ornament with crime, and holding a belief that the supresion of decoration was necesary for the regulation of passion. In design and architecture, the reaction to the decorative and ornamental styles of the day took the form of modernism and art deco. Minimalists and maximalists have been fighting over style ever since” [6]. Esta clara y aparentemente trágica realidad en que nos encontramos revela, sin embargo, la conclusión de que no hay dogmas ni principios formales establecidos en el ámbito del diseño ni de cualquier otra disciplina de la creatividad humana, donde las propias rupturas sucedidas en el arte han originado una plena libertad de expresarse y de comprender el referente de la obra. Cada persona es una viva dualidad y cada momento de la misma puede requerir una solución o la contraria. En cualquier modo, en el propio estudio de la composición clásica se nos había insistido siempre en la necesidad de una jerarquización del espacio, una distribución de intereses formales y conceptuales que en ningún modo podría ser homogénea. Para que la personalidad y cualidades más atractivas de un rojo queden patentes en un proyecto debemos ubicarlo en un entorno dominado por su complementario el verde, y al contrario. Es quizás el equilibrio, el saber convivir en una realidad de conflictos generados por los máximos contrastes, donde se halle el espíritu que debemos buscar en este nuevo siglo, para intentar avanzar en la sabiduría de una perfección que se conforma de la pura habilidad para discernir entre soluciones que se hayan entre polos contrarios.

 

Fig.5 – Insignia de Hispano-Suiza. Diseño François-Victor Bazin sobre idea de L. Massuger (Barcelona). SGG.


 


En esta función del diseñador, para proyectar en relación con el entorno físico y la disposición y necesidades del receptor de su mensaje, se parte siempre de un estudio previo de estos condicionantes y luego, en la fase de ejecución, seguramente debe recurrirse a una simplificación extrema de los recursos visuales empleados. Es entonces cuando se pone en juego la capacidad de lograr una máxima expresividad con un mínimo de recursos visuales, que además encajen en armonía con el entorno al que van destinados. No obstante, es precisamente esa armonía con el entorno, estético y físico, el que obliga también a realizar un proyecto más complejo visualmente y muchas veces recurriendo a formas propias de otras épocas. Cuando se trata de un entorno urbano no sólo debemos preservar los rasgos de la identidad propia del lugar, en un casco histórico, sino que también en las nuevas ampliaciones es básico ajustarnos a la identidad particular de ese lugar si queremos que el turismo siga siendo un producto fundamental en nuestra economía.

La propia función de la imagen global de una identidad corporativa concreta evitaría ese uso indiscriminado y contrario a los intereses corporativos pues, como denominan a este concepto articulador de la imagen visual en Italia, se trata de una imagen coordinada que pretende lograr el mejor resultado en esa difusión visual, en cuanto a concepto y aplicaciones. El papel del Diseño, en este sentido, «consiste en hacer habitable, saludable, confortable, agradable y democrático ese entorno. Podemos definir ese cometido como la construcción inteligente de un paisaje urbano —en el sentido de paisaje cotidiano artificial en armonía con el escenario natural, paisaje de valores, paisaje de acciones, lugar de acogida, paisaje convivencial— que se convierte en el escenario de vida y el paisaje para todos» [7].
En esa infinita serie de realidades diseñadas no sólo destacarían la solución dada a una valla en un paisaje de carretera, el rótulo de un establecimiento o una señal informativa en un recinto histórico, una serie de banderolas publicitarias, un banco del mobiliario urbano o el diseño de fachada o la antesala de un cine. También son valiosas contribuciones del diseñador, ante la contaminación visual que asfixia nuestros ojos, nuestra percepción y nuestra mente, el grácil signo creado para una identidad visual corporativa, el discreto emblema comercial estampado en una prenda de vestir o los amplios márgenes y cuidada elección de tipografías y espacios en la composición de un libro. Sin embargo, sabemos que no sólo está el camino de la economía en la emisión de rasgos y manifestaciones visuales. El respeto por nuestro entorno está en saber dar en cada caso la solución más armoniosa con los caracteres propios de la idiosincrasia de ese medio físico o hábitat de convivencia. El proyecto de un nuevo edificio o del rótulo para la identificación de la calle, para el casco antiguo de una capital importante, sería muy diferente a otros, hasta en el tamaño, para una avenida de un moderno municipio costero o para la zona monumental de una ciudad de interés histórico-artístico [8]. Dos ejemplos antagónicos conviven perfectamente como soluciones excelentes en lo que es hoy el centro, perfectamente cuidado, de lo que un día fue el casco antiguo de Buda, en la capital húngara.

 

Fig.6 – Lámpara Diógenes, diseñada para Belux AG. King & Miranda (Milán).

 

Podríamos llegar mucho más allá del respeto a nuestro entorno visual echando un vistazo a nuestro alrededor cotidiano. Comenzando por la misma valla que normalmente es uno de los soportes de la contaminación visual. El Toro de Osborne es, en cambio, un factor que enriquece la satisfacción y plenitud del entorno. La cuidada selección del emplazamiento de cada toro negro y enorme, supervisada en su día junto a los propios directivos de la firma responsable, nunca ha interferido ante un paisaje de especial interés natural o monumental. Por el contrario, siempre se han instalado en un paisaje sin un protagonismo especial y en el que el toro ha revalorizado ampliamente su interés visual. EL entorno natural y paisajístico en las proximidades de las carreteras es uno de los más contaminados y deteriorados, pues aunque existan leyes destinadas a su conservación y control no deben cumplirse cuando nos encontramos ante lo que existe en gran parte de estas vías interurbanas. Concretamente, el artículo 58 de la Ley 8/2001, de carreteras de Andalucía, dice [9]: «...está prohibido realizar cualquier tipo de publicidad en cualquier lugar visible desde la calzada». No obstante, sí están permitidas, bajo autorización expresa, los rótulos indicadores a locales o establecimientos, lugares de interés general, entre otros, y, por supuesto, señales de tráfico.
En el ámbito de estos entornos monumentales los deterioros que produce el diseño gráfico, de mobiliario urbano, señalético, arquitectónico o urbanístico son especialmente graves. Pero no estamos únicamente ante un problema de formas y gráficos, sino en lo que sería una adecuada planificación del ajuste de la vida y usos contemporáneos con los que han tejido la historia, la vida y las gentes de su pasado. La respuesta a esta cuestión la presenta el Jefe del Servicio del Patrimonio Artístico de la Consejería de Cultura en las citadas Jornadas: «Es indudable que la funcionalidad requerida a edificios y ciudades por el modo de vida contemporáneo, ha provocado la aparición de elementos que distorsionan el medio construido por el hombre en las ciudades durante siglos de existencia, pero conviene analizar si nos encontramos ante un problema de estética, de percepción visual de las ciudades, en las que toda instalación moderna es perjudicial por definición o de actuaciones por parte de entidades y particulares que instalan estos elementos, sin un estudio detallado de las implicaciones que conlleva la puesta en servicio de estas instalaciones en los Monumentos y Centros Históricos (…) La ‘contaminación visual’ no es sólo un problema estético. Las ciudades son algo más de lo que se ve. Un lugar no es sólo un lugar sino las palabras y los sucesos que lo habitan. Las ciudades están hechas de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado» [10]. La complejidad de factores que intervienen, por tanto, en este problema requerirían la intervención de un equipo multidisciplinar de profesionales en los diferentes sectores implicados.
En un entorno tan extremadamente contaminado visualmente, como los pasillos de un supermercado, puede lograrse un ambiente y un resultado visual incluso de percepción plenamente satisfactoria, pues el usuario va predispuesto a encontrar una amplia oferta de productos ante su mirada, y el problema está únicamente en resolver factores ambientales, de organización del espacio, calidad de iluminación, presentación y comunicación de los productos, etc. Todos tenemos experiencias muy diversas cuando entramos en un supermercado de El Corte Inglés a la que hallamos en centros comerciales que no tienen unos profesionales dedicados exclusivamente a hacer más agradable, e incluso emotiva, la experiencia de la compra cotidiana. En este espacio comercial expresamente saturado de mensajes visuales, no sólo en el envase de cada producto, tenemos un importante reto para aplicar las condicionantes que resolverá un adecuado diseño. Un proyecto que además debe atender cuestiones de identidad de la firma o cadena comercial para la que está proyectando este difícil espacio de uso masivo. «Es por tanto útil pensar en la satisfacción sensorial que puede producir una acción que, para muchas personas, es un placer en sí misma: ir de compras. Por ello es interesante evitar una oferta rutinaria, generando, no sólo diversidad, sino también nueva opciones de compra-venta de productos, ya sean éstos de consumo diario o de uso menos frecuente» [11].
La serenidad y plenitud de nuestra percepción visual se sentirían igualmente desbordadas ante cualquiera de los diseños para perfumes de Pati Núñez, con Antoni Arola (Armand Basi, Ángel Schlesser o Agua de Loewe); o ante la más elegante de las insignias de la historia del automóvil, la garza del Hispano-Suiza, que comenzó utilizándose sobre los aviones Spad con motor Hispano, como símbolo de la escadrille des cicognes, una de las muchas que volaron con los motores Hispano; que destacaron en sus prestaciones en gran parte de las aeronaves participantes en la Primera Guerra Mundial, entre los participantes aliados [12]. Este símbolo sugiere un ágil y delicado movimiento al estar fijada levemente en el  tapón del radiador, sobre el borde anterior. Otro radiador, que en este caso nos acompañaría en el hogar y que rompe con todos los esquemas formales existentes, como vienen siendo las creaciones del equipo de Perry King y Santiago Miranda, fruto de esa fortaleza expresiva es el sistema Velum. En el ámbito de los rótulos urbanos, el del Museo de Enganches de la Real Escuela de Arte Ecuestre en Jerez resulta la pieza más adecuada para intercalar en el conjunto arquitectónico de una ciudad que floreció en los siglos XVIII y XIX entre edificios propios de la industria bodeguera de la época. Arquitecturas blancas y espacios que nos identifican con la propia y sorprendente geometría estructural de la naturaleza nos conmueven en las obras de Santiago Calatrava, como la gran cubierta de entrada a la Estación de Oriente en Lisboa o cualquiera de sus audaces puentes. La satisfacción llega a conmover más directa y plenamente cuando se trata de un espacio que te envuelve de gratas sensaciones visuales como las que pueden experimentarse en cualquiera de los patios de La Alhambra.

 

Fig.7 – Cubierta de la Estación de Oriente, Lisboa. Diseño Santiago Calatrava (Valencia/Zurich). SGG.


 

 
Proyectar, en relación con el entorno físico y la disposición anímica del receptor de su mensaje, debe ser el objetivo principal del diseñador. Se debe partir siempre de un estudio previo de estos condicionantes y luego, en la fase de ejecución, seguramente debe recurrirse a una simplificación extrema de los recursos visuales empleados. Es entonces cuando se pone en juego la capacidad de lograr una máxima expresividad con un mínimo de recursos visuales, que además encajen en armonía con el entorno al que van destinados. Esta teoría de síntesis del lenguaje visual, desarrollada al respecto paralelamente en el arte y en la gráfica funcional, estaba presente, en parte, en las notas recogidas por Sarah Stein de los cursos impartidos por Matisse, cuando se dedicó a la enseñanza, mira a la época clásica como si pretendiera abrir paso a un nuevo Renacimiento, en que una receta ya conocida, pero en desuso, fuese de nuevo la solución al desorden en que volvemos a vernos envueltos: la medida del hombre en armonía con la naturaleza. Si reflexionamos sobre sus palabras, hallaremos una interesante actitud para afrontar nuestro trabajo: «En la antigüedad, todas las partes fueron consideradas de igual importancia. De ahí la unidad, y el reposo espiritual que hallamos en sus realizaciones. En el arte moderno encontramos con frecuencia la expresión y la representación apasionadas de determinadas partes en detrimento de otras; el resultado es una falta total de unidad, lo que origina gran confusión en el espíritu del espectador» [13].

 

Fig.8 – Imagen para la feria Alimentaria’94. Pati Núñez (Barcelona).


 

Fig.9 – Etiquetas para System. Pati Núñez (Barcelona).

 

Fig. 10 – Cartel 4 Pintores de Londres. Pepe Oyarzábal (Málaga).

 

Por último, en este desarrollo de las funciones del diseño hacia nuestro entorno visual y físico no sólo debe considerarse la profesionalidad del diseñador, sino también su responsabilidad social. Por encima de la propia responsabilidad social que supone ya realizar un proyecto con la máxima profesionalidad, lo que supone la máxima preparación, la adecuada investigación previa y el máximo rendimiento de los resultados, está la propia ética y consideración ante determinadas condiciones o repercusiones de un encargo determinado. Nuevamente Raquel Pelta [14], rescata la clave a esta cuestión entre la amplia y actualizada visión de los conocimientos que es capaz de procesar entre las tendencias más avanzadas del ámbito mundial:

«Los que me conocen saben que este es uno de mis temas preferidos y no quiero dejar pasar la ocasión sin hacer referencia a lo que John Thackara denomina ‘diseño consciente’, un modo de diseñar apoyado en la idea de que la ética y la responsabilidad pueden informar las decisiones de diseño sin constreñir la innovación social y el desarrollo tecnológico que necesitamos llevar a cabo.

Thackara dice que ese “diseño consciente” supone la determinación de:

  • Pensar en las consecuencias de las acciones de diseño antes de ponerlas en marcha, prestando especial atención a los sistemas naturales, industriales y culturales que se encuentran en el contexto donde dichas acciones tienen lugar.
  • Tomar en consideración qué material y energía está presente en los sistemas que diseñamos.
  • Dar prioridad a la entidad humana y no tratar a la gente como un simple "factor" dentro de algo mayor.
  • Proporcionar valor a las personas y no personas al sistema (como en la mayoría de los casos hace el marketing actual).
  • Tratar el "contenido" como algo que hacemos, no como algo que vendemos.
  • Tratar el lugar, el tiempo y la diferencia cultural como valores positivos, no como obstáculos.
  • _Centrarse en los servicios, y no en las cosas, y abstenerse de inundar el mundo con artefactos carentes de sentido.
Este autor considera, además, que muchas de las situaciones problemáticas que se plantean en nuestro mundo actual son el resultado de malas decisiones de diseño».
Raquel Pelta · 2008

 

Notas

1 - García Garrido, S. (ed.) Diseño contra contaminación visual, Universidad Internacional de Andalucía, Sevilla 2008.
2 - Pelta, R. Diseñar hoy. Temas contemporáneos de diseño gráfico, Paidós Diseño, Barcelona 2004.
3 - García Garrido, S. (ed.) op.cit.
4 - Pelta, R. «Simplicidad», en ibidem. p. 43 y ss.
5 - Rivers, Ch. Maximalism, Rotovision, Mies 2007.
6 - Ibidem, p. 9.
7 - Costa, J. «Entorno urbano y calidad de vida. Una visión crítica desde la sociología y el diseño», en ibidem. p. 27 y ss.
8 - «Ahora, en las grandes operaciones de identidad corporativa, en los grandes tinglados, cuanto más grande es el presupuesto peor es el resultado: es como una ecuación. Salgo a la calle y veo las grandes operaciones de identidad en bancos y grandes compañías… Las más importantes empresas extranjeras de servicios vienen aquí, son contratadas a altos precios por los grandes consorcios, y el resultado es muy malo.
    Alguien tiene que pensar en ello. Hay en Madrid intersecciones de calles, donde en cada uno de los chaflanes hay una marquesina o una luminaria con el logotipo y los colores de bancos. Debería estar prohibido, porque están desvirtuando la ciudad, el comercio, todo, los servicios, la vida, y eso tiene una importancia enorme. Y reina el descontrol más absoluto. Aunque por separado las identidades funcionaran bien, que tampoco es el caso. ¿Cómo es posible que se invada la realidad cotidiana de un país, de una ciudad, de un barrio, de unos ciudadanos, sin defensa alguna, y en un nivel que es específicamente cultural? Y sin autocensura, ni crítica interna alguna». Gil, E.-Olivares, P. «Entrevista con Pepe Cruz Novillo», en Experimenta (suplemento del nº 13 y 14), Madrid 1996, p. 22.
9 - Quirós, P.R. «El Seprona denuncia a más de cien empresas por contaminación paisajística», Sur Digital, Málaga 13/05/2005.
10 - Becerra García, J.M. «La contaminación visual del Patrimonio Histórico en Andalucía» en Jornadas de Contaminación Visual del Patrimonio Histórico en Andalucía, Junta de Andalucía-Consejería de Cultura, s.l. 2003, pp. 18 y 19.
11 - García Garrido, S. «L’Inquinamento visivo nei retail stores. La molteplicità dei segni grafici e dei segnali visivi presenti in un supermercato e i suoi effetti sulla percezione dell’utente» en L’innovazione design driven del punto vendita, Cean Spa. Trofarello 2008, p. 71.
12 - Badré, P. Hispano Suiza, EPA, s.l. 1994, p. 43 y ss.
13 - Matisse, H. Sobre arte, Barral, Barcelona 1978, p. 37.
14 - Publicado por Raquel Pelta para Design Thinks el 05/09/2008:
http://designthinks.blogspot.com/search/label/dise%C3%B1o%20sostenible

 

Referencias Bibliográficas

CALVERA, Anna (ed.), De lo bello de las cosas. Materiales para una estética del diseño, Gustavo Gili, Barcelona 2007.
COSTA, Joan, Diseñar para los ojos, Costa Punto Com, Barcelona 2007.
COSTA, Joan, Imagen corporativa en el siglo XXI, La Crujía, Buenos Aires 2003.
GARCÍA GARRIDO, Sebastián (ed.), Diseño contra contaminación visual, Universidad Internacional de Andalucía, Sevilla 2008.
MATISSE, Henri, Sobre arte, Barral, Barcelona 1978.
PELTA, Raquel, Diseñar hoy. Temas contemporáneos de diseño gráfico, Paidós Ibérica, Barcelona 2004.
Maximalismo,

Reference According to APA Style, 5th edition:
Garrido, S. ; (2008) Entorno y diseño: Responsabilidad del diseño en nuestro hábitat. Convergências - Revista de Investigação e Ensino das Artes , VOL I (2) Retrieved from journal URL: http://convergencias.ipcb.pt