Hacia la recuperación del patrimonio gráfico popular de nuestros lugares

Towards the recovery of the popular graphic heritage of our places

Fernández, L. Herrera, E.

UPV-EHU - Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco
UPV-EHU - Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco

Retirado de: http://convergencias.esart.ipcb.pt

RESUMEN: Resultado del proyecto de investigación “Gráfica Encartada. El paisaje gráfico de las Encartaciones”, financiado por la Universidad del País Vasco y la Asociación para la promoción del Turismo local ENKARTUR, exponemos una reflexión sobre los detalles que resaltan espontáneamente a nuestra mirada, propiciando el re-descubrimiento de un frágil patrimonio que configura el devenir de nuestros lugares. Tras el proceso de registro y clasificación de diversas manifestaciones gráficas contenidas en diferentes entornos urbanos de la comarca de las Encartaciones —Vizcaya— proponemos hacer ver lo que está al alcance de nuestra vista cotidianamente, algo que en demasiadas situaciones pasa desapercibido. Es evidente que, al igual que en otros ámbitos del quehacer humano, “el bosque no nos permite ver los árboles”. Por ello, reivindicamos un acto de re-mirada más sensible de la corteza gráfica de nuestros espacios más inmediatos, la cual también constituye un factor imprescindible para el reconocimiento y construcción de una cultura de lugar.
Por otra parte, y desde nuestra responsabilidad como profesores universitarios, investigadores y diseñadores gráficos, con este proyecto planteamos la necesidad de salvaguarda de los patrimonios gráficos populares, intentando demorar, en la medida de lo posible, el actual proceso general de despersonalización que afecta a todos los quehaceres y territorios.

PALABRAS-CLAVE: Gráfica Encartada; elemento simbólico; grafismo urbano.
 

ABSTRACT: Result of the research project "Gráfica Encartada. The graphic landscape of the Encartaciones ", financed by the University of the Basque Country and the Association for the promotion of local tourism ENKARTUR, we present a reflection on the details that stand out spontaneously to our gaze, favoring the re-discovery of a fragile heritage that configures The future of our places. After the process of registration and classification of various graphic manifestations contained in different urban environments of the region of the Encartaciones -Vizcaya- we propose to make see what is within sight of our daily sight, something that in many situations goes unnoticed. It is evident that, as in other areas of human endeavor, "the forest does not allow us to see the trees". Therefore, we demand a more sensitive act of re-viewing the graphic cortex of our most immediate spaces, which is also an essential factor for the recognition and construction of a culture of place.
On the other hand, and from our responsibility as university professors, researchers and graphic designers, with this project we propose the need to safeguard popular graphic heritage, trying to delay, as far as possible, the current general process of depersonalization that affects All chores and territories.

KEYWORDS: Graphic Encartada; Symbolic element; Graphics.

1. Introducción

La comarca de las Encartaciones está situada en el extremo más occidental de la provincia de Vizcaya —España—, limitando con las provincias de Cantabria, Burgos y Álava. Con una extensión superior a 500 km cuadrados, supone más de la cuarta parte del territorio. La amplia gama de posibilidades que ofrece el área geográfica de las Encartaciones, que abarca desde la costa hasta la montaña pasando por una diversidad de lugares recónditos con una cultura particular y común a la vez, hace que esta comarca sea plural y singular. En ella se ofrece una amplia oferta para el turismo tanto por su atractivo marco natural como por su patrimonio cultural, lo que la convierte en una zona ideal para captar, gestionar, generar y difundir el conocimiento en torno al fenómeno del ocio y, en particular, en relación con el ámbito artístico cultural en el que se manifiesta.
La Asociación Turismo Encartaciones - ENKARTUR está formada por los ayuntamientos vizcaínos de Abanto Zierbena, Alonsotegi, Artzentales, Balmaseda, Galdames, Gordexola, Güeñes, Karrantza Harana, Lanestosa, Muskiz, Ortuella, Sopuerta, Trucíos-Turtzioz, Zierbena y el enclave cántabro del Valle de Villaverde, así como por empresas, personas físicas y asociaciones culturales y deportivas, aglutinando de esta manera a los diferentes ámbitos sociales de la demarcación de las Encartaciones. El objetivo principal de esta unión de corporaciones encartadas es la realización de acciones de promoción y estudio encaminadas a dar una mayor proyección a las Encartaciones definida como una realidad social con conciencia de una identidad específica, dinamizando turística, económica y culturalmente esta zona de Vizcaya. Dentro de este objetivo, este proyecto de investigación pretende constituirse como un significativo inventario sobre la cotidianidad gráfica del entorno visual de las Encartaciones, de tal forma que posibilite formalizar la recuperación y revitalización de un patrimonio artístico cultural extremadamente frágil en su consideración y conservación. A su vez intenta descubrir al visitante un recorrido visual por los diferentes lugares de este paraje, fijando la atención en la gran variedad de detalles gráficos que constantemente irrumpen en nuestra mirada surgiendo en fachadas, señales, rótulos, placas, escudos, ornamentos arquitectónicos, forjas… y que, en definitiva, conforman el paisaje gráfico de las Encartaciones.

 

2. Gráfica Encartada

Caminar por las calles de un lugar supone sentir una compañía vigilante, callada y perseverante, cuya voz se manifiesta a través de gritos y susurros que modulan el lenguaje visual del cual somos causa y efecto; son los diferentes signos gráficos, formas y palabras escritas de los mensajes callejeros que conforman la piel del lugar y como tal adquieren vida propia.
Las expresiones gráficas con las que los habitantes de las Encartaciones se encuentran y conviven a diario, contenidas en las fachadas de los edificios, comercios, monumentos, carreteras, iglesias..., hablan sobre la cultura visual del lugar, sobre lo que ve y cómo lo proyecta. Una investigación sobre este patrimonio gráfico, a través del reconocimiento de la espontaneidad y belleza de los elementos que conforman las manifestaciones gráficas artesanales, supone distinguir y rescatar una “presencia ignorada” conformada por territorios y expresiones visuales que configuran el paisaje gráfico de las Encartaciones, más allá de un juicio sobre su calidad estética y de su consideración como iconografía “callejera”, pretendiendo facilitar su reivindicación y comprensión como artefacto cultural.
Dada su existencia para un uso cotidiano damos por hecho que los objetos gráficos son parte anónima del paisaje local. Sin embargo, hemos de ser conscientes de que la identidad de un lugar es esa presencia constante que vive debajo de las rutinas perceptivas y sociales que definen nuestras costumbres, algo siempre necesario de explorar y redescubrir, tanto para los que se aproximan como para aquellos que lo habitan cotidianamente.

 

3. El patrimonio gráfico como factor de identidad

De modo intuitivo todos podemos reconocer la presencia de algo “gráfico” en todas las imágenes espontáneas que pueden surgir durante nuestros desplazamientos en fachadas, señales, mobiliario urbano, puertas, rejas, monumentos... Sin embargo es complejo establecer con precisión los límites presentes en el amplio espacio de lo visual que permitan señalar con precisión qué es lo que puede incluirse dentro del conjunto específico de lo gráfico. En principio, y de forma genérica, las imágenes gráficas pueden provenir prácticamente desde todos los campos de la producción cultural; es por ello que podemos encontrar presencias gráficas en la escultura, la pintura, la arquitectura, la escritura, la vestimenta, los objetos, y hasta en la propia naturaleza. En este trabajo partimos de una comprensión de lo gráfico más allá de los resultados de una práctica determinada como “artes gráficas” o “diseño gráfico”, en un sentido más amplio, donde lo gráfico se define más por su identificación con lo cultural, desde una dimensión objetivada —los productos, las “huellas”— y desde una dimensión subjetiva —los productores, sus representaciones—. Este alcance de lo gráfico viene también definido por la incorporación del concepto distintivo de “comunicación”, como una característica presente en toda práctica social. Así, en todas las piezas gráficas seleccionadas se valora el carácter intencional y consciente de lo gráfico como medio de comunicación visual explícito. Todas las producciones gráficas pueden ser leídas visualmente; son, por lo tanto, imágenes visuales que nos producen sensaciones, nos ponen en contacto con otras cosas o nos envían mensajes. En definitiva, lo que otorga el criterio fundamental de selección de los diferentes objetos gráficos de este trabajo es el uso comunicacional que adopta, considerando a la vez las relaciones socio-culturales dentro de las cuales fueron producidos. Los elementos gráficos son parte inexcusable de la cultura local.
Desde la Sección de Diseño de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea, a través de un proceso de investigación abierto, proponemos orientar y ayudar en los objetivos planteados por Turismo Encartaciones - Enkartur para la realización de acciones de promoción y estudio encaminadas a dar una mayor proyección al área geográfica de las Encartaciones. Incluido entre sus objetivos, planteamos una colaboración directa en la elaboración de un proyecto de recopilación y difusión del patrimonio gráfico y cultural de la zona encartada, como constituyente identitario de su especificidad local a la vez que crear un escaparate destinado a la promoción de una oportunidad turística.
No podemos dejar de reconocer y agradecer, ya desde un principio, el testigo legado por el diseñador América Sánchez [1], y manteniendo similares presupuestos nos unimos en un esfuerzo más por intentar demorar, en la medida de lo posible, el actual proceso general de despersonalización que afecta a todos los quehaceres y territorios. El Diseño Gráfico es uno de ellos. Como partícipes de la calidad visual de nuestro entorno gráfico consideramos apremiante, desde el inevitable devenir del progreso, ir haciendo las paces con la cultura, en su sentido más amplio.
Es evidente que las manifestaciones de la amplia y diversa producción gráfica —un mundo visual de formas, colores, marcas, signos y símbolos que brotan y mueren de manera espontánea en las calles de nuestras localidades— ocupan un lugar privilegiado en el corazón mismo de la cultura. Todos estos productos gráficos constituyen instrumentos específicos de las estrategias de comunicación que los individuos en sociedad constantemente generan, utilizan y desechan para resolver situaciones cotidianas. Es por ello que podemos apreciar a las expresiones gráficas en el origen de todos los demás géneros de la comunicación visual y, por consiguiente, considerar a la producción gráfica como factor clave del patrimonio cultural. Dentro de este universo, un conjunto bien diferenciado es la gráfica local, la cual supone uno de los indicadores de la autoconciencia cultural de una comunidad y, por lo tanto, de la conciencia de una identidad específica.
Lo diferente atrae ya que deleita un cierto voyeurismo cultural; pero no siempre para comprenderlo, aprender de él o integrarlo, sino para señalarlo —en el mejor de los casos— como folclórico, kitsch o popular, sin considerar la cuestión de identidad. El rescate de los elementos estéticos locales surge desde una motivación fundamental y tiene que ver con el principio de la identidad, a través de la cual se plasma la autoconciencia cultural de una comunidad y, en consecuencia, la conciencia de sus propios límites.
El patrimonio gráfico es, sin lugar a dudas, un insustituible referente visual identitario, educativo, tradicional, creativo, inmerso en la cultura social del entorno inmediato, significativo de lo autóctono, que surge en la mayoría de las ocasiones como resultado del quehacer cotidiano —impulsado por la emoción y la intuición— de los artesanos espontáneos: rotulistas, pintores, grabadores, tallistas, forjadores, vidrieros, esmaltadores, canteros… Sus expresiones toman prestado, imitan, se apropian de lo novedoso, se reinventan continuamente, no realizan ninguna teoría y en muchos casos no tienen ningún discurso ni observan ninguna regla; son esencialmente anónimos, naturales y expresivos, recurriendo en muchas ocasiones al rebusque como estrategia de supervivencia en el lugar.
Un lugar es un texto complejo, simultáneo, conflictivo, en el que conviven el orden frío de la normalización y homogeneidad con la libertad del presente vital de proliferación gráfica, con sus estéticas no formales, con lo rebelde y relegado —que curiosamente son sinónimos del término “encartado”—, evolucionando constantemente bajo el efecto combinado del uso, de los diferentes soportes y técnicas, de las influencias exteriores y de la singularidad misma de aquel que se expresa gráficamente. A pesar de vivir en un inevitable proceso de globalización que parece homogeneizar todo, en el paisaje gráfico de las Encartaciones aparecen hallazgos e invenciones imaginativas, lúdicas, impetuosas, que encuentran su expresión perfecta en el regocijo y en la exuberancia del rasgo personal.
Reivindicar el paisaje gráfico de Las Encartaciones como seña de identidad es un paso más hacia el objetivo común de contribuir a construir, activar y pensar en un sentimiento de pertenencia, una apuesta de percepción para construir lugar. Rótulos, señales, avisos, murales, placas, ornamentos, grafitis, herrajes... configuran una parte integrante y significativa de este paisaje gráfico a la vez que se conforman en elementos necesarios básicos de lo cotidiano y de la comunicación de acontecimientos, conocimientos e ideas, en los que una población puede reconocerse. De esta manera, el poder evocador de muchas de las piezas gráficas registradas gracias a este proyecto de investigación las hace valedoras de una fuerza expresiva particular: un rótulo que recuerda a un comercio o a un producto ya desaparecidos, un monograma que refleja la influencia del Modernismo de principios del siglo pasado o un escudo heráldico que nos rememora las guerras banderizas que tuvieron lugar en la baja edad media entre diferentes linajes.

 

4. Hacia la recuperación de una auténtica cultura gráfica

Durante el proceso de documentación gráfica de este proyecto de investigación se despertó en nosotros un sentimiento contradictorio. Por un lado, una sensación evidente de satisfacción por entender que el resultado tiene una clara vocación de desagravio con valor epigráfico gracias al reconocimiento de los diferentes objetos gráficos como merecedores de una presencia más duradera y que quizá otro investigador de mediados del siglo XXIII, por ejemplo, encuentre entre las imágenes una información adicional de un valor respetable para comprender algo de una sociedad local como la de las Encartaciones. Pensábamos que sería apasionante poseer alguna información sobre los rótulos que ilustraban los comercios o establecimientos públicos de, por ejemplo, la bulliciosa Villa comercial de Balmaseda en el siglo XV. Pero por otro lado, también nos provocó un efecto de cierta desazón al comprobar que el tiempo y la desidia son inexorables. Así, por ejemplo, son varias las inscripciones de señalización en edificios con presumible valor estético y expresivo —cuya función comunicativa iría más allá de su simple lectura textual— que han desaparecido o yacen sustituidas bajo letreros asépticos e impersonales, que apenas superan la eficacia funcional sin el más mínimo criterio —y respeto cultural— de integración armónica en el entorno. En muchos casos aparecen como parches yuxtapuestos agresivamente por razones de fuerza mayor. Desgraciadamente, para una parte de nuestra sociedad las producciones gráficas forman parte del equipamiento consumible de nuestro entorno, efímeros signos instrumentales que perecen con sus usos. Esta relación despectiva con el patrimonio gráfico es más acusado cuando quienes la establecen se posicionan en un entorno cultural exterior y supuestamente superior al patrimonio material.
Hoy en día, hemos de reconocer, gran parte de las actividades culturales han derivado hacia la mercancía. La generalización del desarrollo económico y tecnológico ha marginado el modelo artesanal, provocando la degradación o desaparición cultural de los géneros populares, que han perdido referentes estilísticos por la ruptura con la tradición. Poder reconciliarnos con nuestra cultura es entender que la creación de lo nuevo —lo moderno— está inevitablemente ligada a lo que fue y a las múltiples expresiones que acompañan el progreso, y no es sólo una oposición que todo lo borra.
El escaso interés que se observa en la recuperación documental se reitera en el ámbito de la producción gráfica. Así, en esta sociedad globalmente acelerada, que parece huir constantemente hacia delante, parece poner los ojos en su patrimonio gráfico como un verdadero estorbo. La profesionalización exigible en nuestra moderna sociedad para todas las actividades productivas va deshaciendo la cultura subjetiva de la sociedad. La generalización del proceso industrializador ha supuesto que toda actividad cultural ha tenido que industrializarse, es decir, ser asumida por la empresa como único gestor habilitado para ello.
La superación de este contexto parece una condición urgente para la recuperación de una auténtica cultura gráfica. El patrimonio gráfico acumulado en nuestros recorridos urbanos debe ser conservado y expuesto no ya sólo con fines historiográficos sino como fuente de aprendizaje. Es fundamental asumir las herencias e incorporarlas en los procesos de recreación de la cultura material. Lo que está en juego es algo mucho más importante y eficaz que una mera nostalgia iconográfica o folclórica.
En este proyecto de investigación, realizado en los contextos urbanos de las Encartaciones, la cultura adquiere un valor esencial ya que se valora la producción gráfica como artefacto significativo, connotativo de la tradición e identidad de una sociedad local. Es evidente que el significado no es encontrado, asignado o descubierto, sino que es producido basado en efectos culturales o sociales. Un objeto gráfico adquiere significación en su contexto. Este compendio gráfico conforma un escenario bidimensional de imágenes, por medio de formas, textos y colores, a través de las cuales puede reconocerse todo un contexto local histórico, social y cultural. La producción gráfica popular pertenece a la cultura local porque se ha construido un mundo de significado y esto es lo que la constituye como un material cultural. Es cultural porque lo hemos constituido como un objeto lleno de significado, un producto que podemos hablar de él, pensarlo, imaginarlo, conectado a un grupo de prácticas sociales de intercambio, de comunicación, de información, de provocación, de diferenciación, de identificación, de decoración, de persuasión, de provocación...
En toda cultura local, a través de imágenes que hablan por sí solas, los habitantes manifiestan su querencia al lugar específico en donde viven. Es por ello fundamental entender cómo esas imágenes son producidas culturalmente; cómo las imágenes se convierten en significado durante el proceso de comunicación. Así, en algunas ocasiones podemos apreciar cómo muchos elementos gráficos son producidos usualmente tras la adquisición de experiencias visuales que el mismo productor tiene con el contexto inmediato en el que habita. En otras situaciones los elementos tipográficos o simbólicos utilizados funcionan en cadena, aportando intuitivamente un detalle particular que lo diferencia de los demás.
En unos momentos de saturación gráfica industrializada y de alta tecnología, que parece invadir y uniformizar todo el espacio gráfico de nuestros lugares, este proyecto pretende contar con una memoria que rescate un patrimonio estético reivindicativo de las maneras populares y de la identidad visual de las Encartaciones, valorando el extraño encanto y la calidez propia de lo “hecho a mano”. En muchas ocasiones lo que subyace en los diferentes objetos gráficos es la belleza de lo imperfecto, de lo ingenuo, de lo espontáneo, en contraste con el diseño frío, homogéneo, normalizado, insignificante, meramente tecnológico, previsible e industrial que parece imparable en su imposición y que ha modificado y deteriorado de manera sensible el paisaje urbano.
Multitud de formas icónicas y escritas sobre diversos soportes coexisten en este paisaje gráfico, resueltas con estilos personales y procedimientos tanto artesanales como industriales. Dentro de estos estilos podemos apreciar, por una parte, elementos gráficos gestuales, espontáneos y personales, realizados de manera intuitiva con herramientas y técnicas poco convencionales con el fin de transmitir una información inmediata, conviviendo, por otra parte, con grafismos sobrios, elegantes y preciosistas, realizados por artistas gráficos y artesanos diestros con técnicas y soportes adecuados y materiales nobles, como la forja, esmaltes, cerámica, piedra, mármol, madera… En unos casos la mano poco diestra imita, mimetiza, interpreta o sobresatura formas de escritura y símbolos con resultados completamente informales, pero muy personales, y en otros casos existe un ajuste a normativas urbanas para marcar y ordenar un territorio, preservar o resaltar hechos históricos y religiosos, conservar un estilo o intentar crear y coordinar una identidad visual corporativa de carácter institucional. En cualquier caso, en este paisaje gráfico encontramos una gran lección de convivencia comunicativa —entre lo espontáneo y lo establecido— y de tolerancia silenciosa debido a la diversidad, para susurrarnos un mensaje que nos pueda interesar. Todas estas inscripciones gráficas, con sus variables y combinaciones, son las que por fortuna aún se dejan ver y que podemos sentir y vivir a diario por los recorridos peatonales de las diferentes localidades de las Encartaciones.
Es nuestra responsabilidad, como profesores e investigadores universitarios en diseño gráfico, propiciar la búsqueda de nuevas miradas que enriquezcan no sólo la formación visual del diseñador, sino su compromiso con la cultura de nuestros lugares; así como la responsabilidad de los agentes institucionales de promoción turística local de recuperar y revalorizar los bienes culturales de carácter gráfico, re-legitimando y proponiendo su disfrute.

 

5. Los símbolos gráficos como memoria del lugar

Algunos de estos objetos gráficos después de cumplir con su objetivo funcional inicial de carácter comercial, persuasivo, informativo, alegórico…, perviven dentro del escenario gráfico del lugar como testigos mudos de otros tiempos, de otras necesidades o de otras circunstancias, transformándose en memoria del lugar. Otras piezas gráficas no poseen este carácter efímero de su función comunicativa ya que mantienen su función de registro, señalización, ensalce, adorno…, permaneciendo durante muchos años en fachadas, pedestales, puertas, rejas…, remitiéndonos a acontecimientos y necesidades pasadas.
Podemos establecer que la memoria puede objetivarse en diversos objetos, siendo los símbolos gráficos una de las tantas formas de hacer perceptible esta objetivación. Así entendida, podríamos considerar a la memoria como la representación del pasado concentrada en un símbolo. En un símbolo visual la adherencia de sentido organiza la dinámica de la memoria. Desde este punto de vista, nunca mejor dicho, la memoria podría plantearse como un conjunto de fuerzas heterogéneas, y hasta contradictorias, que afectan, alteran, suplementan un símbolo y lo transforman en “lugar”, que es el escenario donde el acontecimiento adviene, configura, marca y afecta.
Sobre este aspecto, un ejemplo ilustrativo de cómo un elemento simbólico de nuestro entorno nos invita a revisar los mecanismos productores de memoria puede ser la denominada popularmente como “letra vasca”, una grafía alfabética particular de reiterada plasmación en rótulos comerciales, señalizaciones, grabados en piedra…, y a través de la cual podemos constatar motivaciones de identidad con valores específicos, de carácter político, social y cultural, y su aplicación como recurso gráfico de proyección de toda una seña de identidad y reivindicación, que ha generado su propia expresión.
Este tipo de letra se ha convertido en la “marca” que refuerza la identidad social de un grupo de gente y del área territorial en la que ese grupo vive, ponderándose desde una apreciación nostálgica de la tradición, en una referencia consciente al carácter rural para sostener una memoria romántica del origen, transformándose en seña de identidad étnica colectiva. Está claro que en este tipo de letra podemos constatar que la intervención gráfica no intenta optimizar ergonómicamente la regulación de las relaciones funcionales entre los signos y los comportamientos de movilidad social, sino que se trata de unas acciones intencionadas absolutamente contingentes que, a pesar de su contingencia, dan lugar al lugar. Estos signos alfabéticos son presentados no como actuación sino como símbolos, cuya misión es conferir ubicuidad, es decir, transformarse en “lugar”. Se re-presentan. Estamos hablando por tanto de la representación de una realidad basada en una cultura aprendida —aprehendida—. En definitiva, de un artefacto cultural. En una reflexión sobre el “papel” de los símbolos gráficos en el “paisaje gráfico” de las Encartaciones es irrelevante su apreciación como expresión de una visión particular del autor sino como lugar de inscripción social, de producción de sentido, de construcción simbólica en acción persistente.
¿Qué nos dicen todas estas marcas visuales que relanzan el problema de la memoria? Es importante indagar en estas otras formas de la memoria, como eso que está actuando todo el tiempo, como eso que está produciendo y produciéndonos. La memoria, como marcación colectiva, sea o no deliberada, programada o contradictoria, no es una construcción terminada sino una configuración en construcción que emerge en un lugar.
La tarea de entrenar nuestros ojos en el ejercicio de esta sensibilidad creemos que es una propuesta práctica pertinente en nuestro tiempo y en nuestro contexto inmediato. Consideramos que un análisis del panorama gráfico de las Encartaciones —en un sentido amplio del término “gráfico” y siempre desde una dimensión cultural— y del arraigo de los símbolos en el imaginario colectivo de sus habitantes, tiene una relevancia destacable ya que puede aportar claves que faciliten una visión particular sobre su identidad.
Para ello, este trabajo pretende constituirse desde una mirada artística —en general— y desde nuestra mirada como diseñadores gráficos —en particular—, en un inventario de diferentes manifestaciones gráficas populares, espontáneas, manuales o artesanales, en el que estén representados los municipios constituyentes de la Asociación Turismo Encartaciones – ENKARTUR.
Por otra parte, y desde una perspectiva interdisciplinar que vincula lo gráfico con lo antropológico, lo sociológico, lo histórico o lo comunicacional, pretendemos dotar a investigadores, docentes de diferentes disciplinas, estudiantes, creadores visuales, ciudadanos locales y visitantes, de un material de consulta que registre, ordene, conserve y difunda imágenes pertenecientes a las manifestaciones gráficas populares de las Encartaciones, reconociendo su dimensión estética, comunicativa y cultural.
Así, en este trabajo se ha partido de la necesidad de establecer criterios de selección, clasificación y exposición para la visualización de más de dos mil objetos gráficos registrados. Más que una sistematización por recorridos locales se ha entendido más ilustrativo la agrupación por referentes gráficos afines —que, a su vez, suponen campos dentro del grafismo— tales como: Señalización local / Señales de villas, casas, escuelas, locales sociales… / Monogramas / Números / Datas / Signos, símbolos, marcas y piezas en puertas / Placas / Avisos de peligro / Flechas / Escudos / Inscripciones y leyendas / Forjas / Tallas en madera / Motivos decorativos y ornamentales en arquitectura / Relojes y elementos de orientación / Símbolos religiosos / Lauburus / Letra vasca / Murales / Gráfica comercial / Gráfica popular.
A continuación mostramos un extracto ilustrativo del prolijo trabajo de documentación gráfica del proyecto de investigación, compendiado en los referentes gráficos indicados anteriormente.
 

Fig.1

 

 

Fig. 2


 

Fig. 3


El proyecto de investigación Gráfica encartada. El paisaje gráfico de las Encartaciones, supone formalizar la recuperación de un patrimonio cultural extremadamente frágil en su conservación que promueva una reflexión sobre el conocimiento del patrimonio gráfico de la zona, evocador de la gráfica artesanal, rústica, instintiva, y en cualquier caso siempre expresiva, que muchas veces pasa desapercibida o calificada de ingenua, valorándola como una fuente relevante de conocimiento.
Tal y como expone Norberto Chaves [2] “se trata de volver a mirar el patrimonio gráfico con una mirada más sensible y más inteligente que la del simple pintoresquismo revivalista, y francamente opuesta a la del elitismo profesionalista despreciativo de toda producción espontánea. Un desafío tan grande como lo serán sus réditos: revalorizar los bienes culturales relegitimando su disfrute y devolver sustancia y profundidad a la labor de producirlos.

 

Referencias bibliográficas

SÁNCHEZ, América, Barcelona Gráfica, Gustavo Gili, Barcelona, 2005
CHAVES, Norberto, “El patrimonio gráfico y su recuperación”, tipográfica, nº 47, Buenos Aires, 2001

Reference According to APA Style, 5th edition:
Fernández, L. Herrera, E. ; (2009) Hacia la recuperación del patrimonio gráfico popular de nuestros lugares. Convergências - Revista de Investigação e Ensino das Artes , VOL II (3) Retrieved from journal URL: http://convergencias.ipcb.pt